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ENREDAR CUENTOS
 
     
 
¿Qué pasaría si... tuvieses que recordar una historia que hace tiempo te contaron?
¿Qué pasaría si... al contarlo no recordaras los detalles?
¿Qué pasaría si... te apeteciera inventar?
En estas preguntas está la clave de este ejercicio. Se trata de que elijas una historia o un cuento conocido (Blancanieves, Los tres cerditos, Cenicienta...) y recrees la historia a tu gusto. Prefieres que sea Caperucita quien se coma al lobo, o que los cabritos sean cinco en lugar de siete; o que el espejo mágico no sea ni espejo, ni mágico... o que Don Quijote se case definitivamente con Dulcinea...
 
Lee estos dos microcuentos de ejemplo. En ellos, el escritor José Mª Merino da una nueva versión de historias conocidas por todos.
 
     
     
     
 
 
NI COLORÍN NI COLORADO
 
Cenicienta, que no era rencorosa, perdonó a la madrastra y a sus dos hijas y comenzó a recibirlas en Palacio. Las jóvenes no eran demasiado agraciadas, pero empezaron a tener mucha familiaridad con el príncipe, y pronto los tres se hacían bromas, jugueteaban. A partir de unos días de verano especialmente favorables al marasmo, ambas hermanas tenían con el príncipe una intimidad que depertaba murmuraciones entre la servidumbre. El otoño siguiente, la madrastra y sus hijas ya se habían instalado en Palacio. La madrastra acabó ejerciendo una dirección despótica de los asuntos domésticos. Tres años más tarde, la princesa Cenicienta hizo público su malestar y su propósito de divorciarse, lo que acarreó graves consecuencias políticas. Cuando le cortaron la cabeza al príncipe, Cenicienta hacía ya tiempo que vivía con su madrina, retirada en el País de las Maravillas.
 
 
LA CUARTA SALIDA
 
El profesor Souto, gracias a ciertos documentos procedentes de Alcaná de Toledo, acaba de descubrir que el último capítulo de la Segunda Parte de El Quijote es una interpolación con la que un clérigo, por darle ejemplaridad a la novela, sustituyó buena parte del texto primitivo, y su verdadero final. Pues hubo una cuarta salida del ingenioso hidalgo y caballero, en ella encontró al mago que enredaba sus asuntos, un antiguo soldado manco al que ayudaba un morisco instruido, y consiguió derrotarlos. Así, los molinos volvieron a ser gigantes, las ventas castillos y los rebaños ejércitos, y él, tras incontables hazañas, casó con doña Dulcinea del Toboso y fundó linaje de caballeros andantes que hasta la fecha han ayudado a salvar el mundo de los embaidores, follones, malandrines e hideputas que siguen pretendiendo imponernos su ominoso despotismo.
 
 

 
 
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