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  to be continued...  
 
 
     
 

Continuará... Esta expresión, que seguro relacionas con los cómics o los culebrones televisivos, encaja perfectamente como título de los siguientes textos. La razón: se trata de dos textos incompletos que, como puedes adivinar, necesitan que un autor (tú, en este caso) le dé una continuación original.

  • Inventa un final para la historia. Piensa, antes, cuál es tu intención: mantener la intriga hasta la última línea; sorprender positivamente al lector con un happy end o envolver el final de un aire trágico… Baraja todas las posibilidades y elige la que más te interese.

(¡Ah! se me olvidaba decirte que elijas de los dos uno, el que prefieras y que, de paso, le pongas un título nuevo, sugerente....)

 

TEXTO 1.

El inspector de policía afirmó que el delincuente había sacado el arma en el momento de la detención, y que éste disparó a diestro y siniestro. Añadió que, felizmente, nadie resultó herido en el altercado.

En el interrogatorio posterior, el detenido, un tipo alto y robusto, negaba las acusaciones que se le imputaban. Éste, cansado de que le repitieran una y otra vez las mismas preguntas, decidió enmudecer.Sabía que con su silencio lograría irritar a los policías que en ese momento estaban en la sala. No se equivocó. "¿O respondes, o te enchironamos?" -exclamó uno de los agentes.

El acusado parecía tranquilo, pero no lo estaba. Un ligero temblor de párpados delataba su nerviosismo. Tres horas más tarde ...

TEXTO 2.

Aquella mañana Lucas se levantó más temprano que de costumbre. Se aseó, se vistió esmeradamente, se fue a la cocina y se preparó el desayuno. sobre las 8, salió de casa y anduvo unos metros hasta la parada del autobús. Esperó y esperó, pero no llegaba.

-¿Sabe usted si ha pasado algún 23? -preguntó a la señora que estaba a su lado.

-Yo llevo más de tres cuartos de hora aquí y no ha venido ninguno. El transporte público es un desastre...

-Tiene usted razón. Creo que llegaré antes a pie. Muchas gracias. Adiós.

-Adiós y suerte.

La ciudad a aquella hora estaba insoportable. Montones de coches, autobuses y camiones de reparto abarrotaban la calzada. El tráfico era lento; el aire irrespirable. La gente apresuraba el paso, como queriendo dejar atrás todo aquello. Aún no se habían apagado las luces, y edificios, árboles y calles apenas se percibían a través de una espesa capa de humo, procedente de las chimeneas y de los vehículos.

Lucas pensó: Hoy será mi último día aquí. Espero que cambie mi vida. Quiero volver al campo, vivir en una casa con huerto, tener un perro que me reciba al llegar y respirar aire puro. Todo depende de... Sin darse cuenta había llegado a su destino. LLamó al timbre y esperó.

 

 
 
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