LA LÍRICA RENACENTISTA

UNA NUEVA MÉTRICA

A finales de la Edad Media, los tipos de versos más empleados eran el octosílabo y el verso de arte mayor castellano (dodecasílabo).  Sin embargo, a partir del siglo XVI, los poetas importarán los versos y las estrofas de la poesía italiana.

  • VERSOS: Se introduce y triunfa el endecasílabo, que se mezclará con el verso heptasílabo en algunas estrofas.
  • ESTROFAS: Se pone de moda el SONETO, , la SILVA, la OCTAVA REAL, los TERCETOS ENCADENADOS y la ESTANCIA.
  • SUBGÉNEROS POÉTICOS: la ÉGLOGA, la CANCIÓN, la EPÍSTOLA, la ELEGÍA y la ODA.

LOS TEMAS: A VUELTAS CON EL AMOR CORTÉS

Decir que el amor  es uno de los temas  predilectos de la lírica es una obviedad. No en vano, la lírica se ocupa de la expresión de los sentimientos.  Definir el sentimiento amoroso, apresarlo en todos sus estados (desdén, rencor, celos,  olvido, desengaño, sufrimiento, plenitud...) ha sido, desde el Renacimiento hasta aquí, una obsesión de poetas.

El antropocentrismo renacentista, que colocó al hombre en el centro del universo, dignificó las pasiones humanas como tema poético, y, desde entonces hasta hoy, el juego poético que consiste en hablar del amor y de sus efectos ha llenado con sus tópicos la historia de la literatura.

Los poetas renacentistas copiaron de Italia una nueva métrica, pero también un nuevo enfoque para tratar el tema amoroso. Imitaban a un poeta, Petrarca, que a su vez había sumado al amor cortés medieval, las teorías de un filósofo griego, Platón. El resultado es que el amor -deseo de la belleza ideal-  nace como consecuencia de un extraño fluido que, partiendo de los ojos de la dama, llega a los del poeta y, a través de ellos, se adueña de todo su ser. El desdén o la ausencia de la amada provoca un efecto inmediato: el sufrimiento, un sufrimiento gozoso. ¿Cómo se entiende esta paradoja? Pues porque "sarna con gusto, no pica": el amante vive una especie de muerte personal, voluntaria y, por lo tanto, gozosa. A través de esa muerte ideal, llega al mundo de la belleza.

El amor es percibido como un servicio a un ser superior (la dama), pero, además es un destino, una razón para existir, una fuerza inexorable contra la que no se puede luchar, una gloriosa cárcel. El enamorado se encierra en sí mismo, se aísla del mundo y tan sólo se confía a la naturaleza y a la poesía, a través de la que confiesa su sufrimiento sin atentar contra el principio de la discreción.

La descripción del sufrimiento, de los celos, de las quejas por la indiferencia de la amada, por su ausencia, la esperanza y la impotencia están aquí.

La poesía de la época se nutre de un caudal de lugares comunes -tópicos- que se descubren en los siguientes poemas.

 

LOS TEMAS: EL CANON DE BELLEZA, LA DONNA ANGELICATA Y LA DESCRIPTIO PUELLAE

 

El Renacimiento tiene un canon de belleza semejante al del mundo clásico, donde tenía su principal fuente estética. Así, se basa sobre todo en la armonía y en la proporción. Italia se convirtió en el referente artístico y todas las artes reflejaron ese canon de belleza del mismo modo. Dentro de las producciones artísticas, han quedado como emblemáticas en la historia el David de Miguel Ángel como canon de belleza masculina (aún hoy referente publicitario) y El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli de la femenina. Las características son bien conocidas: piel blanca, sonrosada en las mejillas, cabello rubio y largo, frente despejada, ojos grandes y claros; hombros estrechos, como la cintura; caderas y estómagos redondeados; manos delgadas y pequeñas en señal de elegancia y delicadeza; los pies delgados y proporcionados; dedos largos y finos; cuello largo y delgado; cadera levemente marcada; senos pequeños, firmes y torneados; labios y mejillas rojos o sonrosados. En el ideal masculino no voy a entrar. Todos tenemos en mente la escultura del David; tan sólo añadiré los cabellos largos y relucientes, las cejas pobladas y marcadas, la mandíbula fuerte, los pectorales anchos, y que son figuras imberbes por lo general.

Ramón Pérez Parejo, "El canon de belleza a través de la Historia", Espéculo, nº 34

 

La poesía renacentista recoge ese modelo ideal (la donna angelicata),  y la describe de forma arquetípica -descriptio puellae- en poemas dedicados a la pura exaltación de la belleza de la amada: cabellos más rubios que el sol, tez blanca y sonrosada, cuello largo... (muy mediterránea, como veis). Normalmente, estos tópicos aparecen mezclados con otro tema clásico que procede de un poeta llamado Horacio: El pensamiento horaciano partía de la exhortación al goce del presente, ya que la vida es corta y la muerte se presenta sin aviso. Pero ese goce de los placeres debía ajustarse a un principio de moderación natural y de conformidad con lo que se posee.

La invitación horaciana a gozar del presente constituye un tópico literario que pocos poetas de los siglos de oro dejaron de tratar. Recibe el nombre de carpe diem  (disfruta del día) por el último verso de la Oda I del autor latino. No obstante, cuando los poetas lo utilizan en composiciones amorosas, la estructura del poema se adapta a otro tópico, el de collige, virgo, rosas (coge, doncella, las rosas), tomado de una elegía de Ausonio, en la que se añade el motivo de la rosa como símbolo de la belleza efímera.

LOS TEMAS: LA NATURALEZA (locus amoenus)

El juicio de Paris, Botticelli

El Renacimiento concedió gran importancia a la descripción de la naturaleza, no por su valor intrínseco, sino por su relación con los sentimientos que en ella se desarrollan. Los poetas renacentistas tratarán el tema de la naturaleza haciendo alusión al tópico literario del  locus amoenus (lugar agradable), un escenario idealizado que integra un conjunto de elementos naturales armónicos y serenos: una arboleda, hierba siempre verde y salpicada de flores, una fuente, un río, aves cantarinas, una brisa fresca y perfumada... Una recreación platónica de la naturaleza que, aparte de su función estética, tendrá diversos significados simbólicos en relación con el estado anímico del poeta:

  • simple marco campestre en el que los enamorados viven sus amores y desamores.
  • espejo del amor y de los estados de ánimo de los enamorados. Es una naturaleza condoliente que comprende al poeta y se compadece de su aflicción (la fuente llora, las aves cantan sus penas...). En ocasiones lo que refleja es la belleza de la dama  con la cual compite.
  • confidente del enamorado
  • naturaleza indiferente que contrasta en su alegría con los sufrimientos del poeta.

 

LOS TEMAS: LA MITOLOGÍA

El nacimiento de Venus, BotticelliLos escritores renacentistas recrearán los mitos clásicos que para ellos representan un mundo lejano y fascinante. Lo harán de varias formas:

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    • con alusiones concretas, sin apenas desarrollo.
    • creando un ambiente mítico como el de la égloga III de Garcilaso, lleno de toda la variedad mitológica de ninfas, náyades, faunos...
    • reconstruyendo todo un episodio mitológico.
La poesía amorosa del XVI rebuscó en la mitología, sobre todo en Las Metamorfosis de Ovidio,  los aspectos relacionables con las situaciones representadas en los poemas convirtiendo en tópicos muchos episodios mitológicos: Venus será el amor, Hércules, la fuerza, Apolo y Dafne se convertirán en símbolo del rechazo amoroso; el descenso de Orfeo al reino de los muertos será la ilustración de la fidelidad, del poder del amor frente a la muerte; la caida de Faetón y la de Ícaro serán ejemplo de soberbia y osadía del amante...