EL ESPECTÁCULO
Actor español bailando la zarabanda

 

La parte principal de la función era una comedia larga, de unos 3000 versos aproximadamente, a la que se añadían otras piezas menores y actuaciones musicales, todo lo cual formaba una fiesta variada y rica en contrastes, muy del agrado del espectador de aquella época.

La representación empezaba a las 2 o a las 3 de la tarde en invierno y a las 4 en verano para aprovechar la luz del día. Duraba casi 3 horas ininterrumpidas.

El espectáculo representado en los corrales y teatros estaba formado por un conjunto de elementos muy diversos que incluyen el baile y la danza y que, a veces, termina en una mezcla de cómicos y público bailando juntos la zarabanda.

  1. La representación comenzaba con un ruido estridente para atraer la atención de un público muy, muy ruidoso. A continuación, música de guitarra, vihuela, trompetas, cantos... daban la bienvenida.
  2. LOA O PRÓLOGO RECITADO venía a continuación y aspiraba a llamar la atención del público y conseguir su silencio.
  3. Primer ACTO o JORNADA de la comedia
  4. En el entreacto, se representaba un ENTREMÉS; para muchos la parte más apetecida y esperada que en ocasiones salvaba una mala obra. Se trata de una pieza corta, cómica, con personajes bajos que viven situaciones cotidianas.
  5. 2º ACTO O JORNADA de la comedia
  6. En este entreacto se representaba una JÁCARA, obrita versificada en romance, que relataba hechos festivos de gente de los bajos fondos. Divertía y rompía la tensión provocada por el “nudo” de la comedia. También podía venir aquí un BAILE, un entremés más corto en el que la parte musical tenía más importancia que la hablada.
  7. Tercer ACTO O JORNADA de la comedia.
  8. Final a base de música o baile, habitualmente una MOJIGANGA o baile de máscaras.
Estos géneros menores (entremés, jácara, mojiganga…) podían intercambiarse. A la vista de la representación, queda claro que lo que buscaban los espectadores del teatro barroco era una auténtica celebración, en donde lo importante era pasarlo bien. El que la mayoría de las comedias tuviera un final feliz, con múltiples bodas, no es más que una consecuencia sociológica de lo que buscaba el espectador.
1.2.

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