EL PÚBLICO
 
Corral de comedias, dibujo de Antonio Hernández Palacios
 
Juntos, pero no revueltos

 

El teatro barroco era el principal espectáculo al que podían acceder todos los ciudadanos. La mezcla sociocultural que se produjo en las comedias barrocas constituyó un hecho cultural insólito; la fiesta era eminentemente popular y unía a la aristocracia con el pueblo. Las distintas clases sociales no se confundían en el interior del local, sino que se mantenían rígidamente las diferencias entre ellas. La distribución de los espacios reproducía la estructura social existente. Juntos, pero no revueltos. Cada uno tenía su localidad según fuese su rango y poder económico. Al fin y al cabo, un corral de comedias era el reflejo del universo social de aquella sociedad. Cada sitio tendrá una escalera diferente que impida el menor rozamiento. Las mujeres llegan a entrar por la casa del vecino y hasta por el techo para no mezclarse con los hombres. Las tres clases se dibujan en el interior: el vulgo (patio), la nobleza y el clero (celdas), la burguesía (galerías).

El espectáculo teatral llegó a considerarse un componente esencial del día de fiesta, por lo que al principio se representaba los domingos exclusivamente; después se añadieron funciones los martes y los jueves, hasta que la representación se convirtió en una actividad diaria. El calendario de funciones se interrumpirá, tan solo, en Semana Santa y en momentos de luto de la familia real. La diaria actividad teatral generó una dinámica propia en torno al corral: los estrenos de comedias se anunciaban en las esquinas con carteles pintados con almagre.

El público es ruidoso y vocinglero, se lanzaban objetos para interrumpir y hacer fracasar una comedia (los partidarios de los distintos teatros forman bandos enfrentados), e incluso si a la reina le venía en gusto, se soltaban ratones en la cazuela; se vendían abundantes alimentos y bebidas para el espectáculo – aloja, confitura, frutos secos, agua de anís...- y se vendían y compraban los aplausos. El teatro se convirtió en un acto social en el que importaba tanto la comedia como el ambiente que la envolvía.

 
Curiosidades
 

Algunas de las figuras más características de los corrales eran:

  • Los mosqueteros:Los mosqueteros a que nos referimos eran unos grupos de hombres formados por artesanos, comerciantes y muchos otros de diversos oficios, que provistos de objetos sonoros, como carracas, pitos y buenas gargantas, decidían si una comedia debía ser aceptada o por el contrario se la consideraba indigna, con sus muestras entusiásticas o desaprobatorias, y por lo tanto cuando ellos le negaban el «placet», el autor y sus papeles debían ser enviados al cesto de la basura. Los que llevaban la voz cantante en estos escándalos eran el gremio de zapateros.
  • El mantenedor del Orden. Mozo recio del lugar que, provisto de un buen garrote, templaba los ánimos de todos aquellos que se exaltaban.
  • El apretador o desahuecador. Todo el que entraba en el teatro tenía derecho a sentarse y de hacer sitio se ocupaban los apretadores. Cuando entraban en la cazuela para "arrejuntar" a las mujeres, se armaba un gran escándalo.
  • Aunque te pueda parecer mentira, por los teatros madrileños circulaban los llamados poetas duendes o memorillas. Personajes (espías/piratas literarios) que se aprendían de memoria las obras, las dictaba al salir (con disparates enormes) y las vendía. Eran una pesadilla para los autores, como los que ahora graban las películas en el cine y luego las cuelgan en Internet.

Lope se quejaba, claro:

»A eso se añade el hurtar las Comedias estos que llama el vulgo, al uno Memorilla y al otra Gran Memoria , los cuales, con algunos versos que aprenden, mezclan infinitos suyos bárbaros, con que ganan la vida vendiéndolas a los pueblos y autores extramuros: gente vil, sin oficio y que muchas veces han estado presos. Yo quisiera librarme de este cuidado de darlas a luz, pero no puedo, porque las imprimen con mi nombre, y son de los poetas duendes que digo...»,

En los corrales de comedias no había lavabos y las condiciones higiénicas no eran las más adecuadas. Con la llegada, a mediados del siglo XVIII, de distintos gobiernos ilustrados se empiezan a prohibir las representaciones en estos locales. La falta de higiene, el riesgo de incendio, los desórdenes... A esto hay que añadir el desarrollo de una burguesía que no quiere asistir a las comedias en espacios incómodos y la aparición de espectáculos como la ópera que requieren de espacios cerrados con un tratamiento acústico específico.

 
Las críticas
 

La Iglesia y los moralistas llegaron a calificar al teatro como un vicio perjudicial. Entre sus argumentos estaban:

  • que los asistentes humildes gastaban lo que no debían y desatendían sus obligaciones familiares
  • que las "honradas e inocentes doncellas" ponían en peligro su virginidad al exponerse a la vista de los hombres en la cazuela
  • que los jóvenes"olvidan sus estudios y demás obligaciones para seguir las novedades del mundo de los cómicos"; de hecho, en las ciudades universitarias estaba prohibido representar entre semana para que los estudiantes no se distrajeran.
  • que "las "inocentes criadas" acaban pervirtiendo sus costumbres
  • que las mujeres sólo se fijaban en los trajes de los cómicos y las cómicas
 

 

 
PROPUESTAS
 
1. Escribe el nombre de espectáculos actuales en los que el público sea ruidoso y vocinglero, se enfrente en bandos, se coma y se beba...
 
2. ¿A qué te suenan estas críticas que recibía el teatro como espectáculo pernicioso para la sociedad? ¿Crees que hoy se emplean esos mismos argumentos con otros entretenimientos? ¿cuáles?
 
Tus opiniones hazlas llegar al foro de El público.
 
1.2.

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