Primer infierno

Sandro Botticelli pintó cuatro tablas en 1483, por encargo de Lorenzo de Médicis, para un regalo nupcial. Tres de ellas están en el Museo del Prado.

El argumento de las tablas se basa en uno de los relatos -la narración octava- incluidos en El Decamerón de Giovanni Boccaccio.

El relato, contado por Filomena, cuenta la historia de Nastagio, un joven noble de Rávena rechazado por la hija de Paolo Traversari, de linaje más alto que el suyo. Nastagio, despechado, empezó a dilapidar su fortuna, de forma que sus amigos decidieron llevarlo a Chiassi, un pinar a las afueras de Rávena. El primer panel, que contiene tres escenas, muestra a Nastagio despidiéndose de sus amigos e internándose para meditar en un pinar (1), donde ve a una bella mujer atacada por mastines y perseguida por un jinete (2). Nastagio trata de ayudarla pero el caballero, Guido degli Anastagi, le disuade tras contarle su historia (3). Como Nastagio, también él amó a una joven que no le correspondía y cuyo rechazo le llevó al suicidio. Su muerte no conmovió a la joven, quien al morir fue condenada al infierno por su indiferencia. Allí se castigó a ambos con la persecución que Nastagio había presenciado, que debía repetirse cada viernes durante tantos años como meses ella le había ignorado. Cada vez que Guido alcanzaba a la joven abría su costado y arrojaba a los perros su corazón, antaño insensible tanto al amor como a la conmiseración. En el segundo panel, también con tres escenas, Nastagio huye asustado al presenciar cómo Guido extrae el corazón de la joven (1) que devoran los mastines (2) mientras al fondo se reinicia la persecución (3). Tras la repulsa inicial, Nastagio pensó sacar provecho de la historia e invitó a cenar a su amada con sus familiares. El tercer panel (con dos episodios) muestra la reacción ante los acontecimientos de los invitados, distribuidos por ­sexos en dos mesas (1), y cómo la amada de Nastagio le hace saber, mediante una anciana criada, que accede a sus demandas, a la derecha del espectador (2). Nastagio quedó muy contento, pero alegando que su placer no debía poner en peligro el buen nombre de ella, le pide que se casen.

Enciclopedia online del Museo de Prado

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 Nastagio utiliza la historia de Guido y su dama para presionar a la suya, que acepta su mano inmediatamente.

La educación de las damas "díscolas" que podían alterar el arquetipo de la condición femenina y el orden sexual imperante es también un tema clásico de la literatura. Su comportamiento era reconducido de diversas maneras. El cuento "De lo que sucedió a un mancebo que casó con una muchacha muy rebelde" de Don Juan Manuel (El Conde Lucanor) es un buen ejemplo de recomendable lectura.

El origen de este cuento es persa y Shakespeare hizo una versión célebre en La fierecilla domada. No ha sido el único. Lo de la “domesticación” de una mujer silvestre y con carácter, ¿no te suena a argumento conocido? (valen también películas).

 


Materiales de Lengua y Literatura Lourdes Domenech y Ana Romeo