Es evidente que uno de los mecanismos más efectivos para incorporar palabras nuevas es el de tomarla prestada de otra lengua, lo que se llama extranjerismo. Puede hacerse de varias formas, pero vamos a ocuparnos de una en concreto.
El préstamo léxico: consiste en tomar directamente un término de una lengua extranjera. Normalmente, si este préstamo se consolida, se produce una adaptación fonética y ortográfica. A veces, ésta triunfa, es lo que sucedió con football y fútbol. Otras, la adaptación no cuaja porque, al fin y al cabo, los que deciden son los hablantes, no la Real Academia: es lo que ha pasado con qüisqui y carné. En el diccionario están, aunque casi nadie lo cree.
Cuando el préstamo conserva su grafía original, se llama xenismo, y, si no está del todo incorporado al idioma (no sale en el diccionario) se llama barbarismo. (Barbarismo es también pronunciar o escribirl mal una palabra o usarla impropiamente).