hipocorísticos, apodos...
 
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Al hablar de los nombres propios, no podemos olvidar otras formas relacionadas con la designación de las personas.
 
       
   
HIPOCORÍSTICOS Y APODOS
 
       
 
HIPOCORíSTICO es según el DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua):
 
     
 

Un nombre que en forma diminutiva, abreviada o infantil, se usa como designación cariñosa, familiar o eufemística.

p. ej., Pepe, Charo

 
 

Consulta más ejemplos en esta página.

 
     
   
APODO es según el mismo diccionario:
 
       
   
Un nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia.
 
     
 

p. ej., El Pecas, El Chino

 
   
   

Me llamo José, aunque la gente que me conoce me llama Pepe, y algunos, generalmente los que no me conocen bien o no tienen un trato familiar conmigo, me llaman Pepe el Tira. Pepe es un diminutivo cariñoso, afable, cordial, que no me disminuye ni me agiganta, un apelativo que denota, incluso, cierto respeto afectuoso, si se me permite la expresión, no un respeto distante. Luego viene el otro nombre, el alias, la cola o joroba que arrastro con buen ánimo, sin ofenderme, en cierta medida porque nunca o casi nunca lo utilizan en mi presencia. Pepe el Tira, que es como mezclar arbitrariamente el cariño y el miedo, el deseo y la ofensa en el mismo saco oscuro. ¿De dónde viene la palabra Tira? Viene de tirana, tirano, el que hace cualquier cosa sin tener que responder de sus actos a nadie, el que goza, en una palabra, de impunidad. ¿Qué es un tira? Un tira es, para mi pueblo, un policía. Y a mí me llaman Pepe el Tira porque soy, precisamente, policía, un oficio como cualquierotro pero que pocos están dispuestos a ejercer.

Roberto Bolaño, El policía de las ratas en El gaucho insufrible

 

En el café "La Felicidad" hay muchas cosas interesantes. Una de ellas, Pimienta, un chico de doce años o poco más. Su verdadero nombre es Taha Sanqar, pero se le conoce por Pimienta. Está en el café desde las primeras horas de la mañana hasta la noche, para acercar la candela a los que quieren fumar un narguilé.

Ya se sabe que los motes no son injustificados, pero éste está especialmente bien puesto: el muchacho es vivo, ágil, acude como una avispa antes de que el cliente haya acabado de llamarle. No para en todo el tiempo de moverse ni de hablar.

Trabaja allí desde hace un año por una piastra al día, además de su narguilé, y una taza de té por la mañana y otra después de la comida. Con esto está más que satisfecho. Se siente orgulloso cada vez que piensa que se gana el sustento y puede disponer de una piastra; así que, como él dice: "Yo, feliz y contento".

 
narguilé: pipa oriental / piastra: moneda de Egipto.
Naguib Mahfuz
 
       
   
1. Haz una lista con hipocorísticos de tu familia o amigos.
 
       
   
2. Los hipocorísticos y los apodos son dos formas de nombrar a las personas, pero...¿qué diferencias hay entre unos y otros?
 
       
       
   
EL PSEUDÓNIMO Y EL NICK
 
     
 
El pseudónimo, y más modernamente el nick, se usan como sustitutos del nombre para ocultar la verdadera identidad.
 
     
   

La historia de la literatura universal de todos los tiempos ofrece ejemplos de autores que han mostrado su predilección por los pseudónimos.

Hay escritores que deciden utilizar el pseudónimo en sus colaboraciones periodísticas. Mariano José de Larra se escondía bajo diversos nombres como Fígaro, Ramón Arriala o el cómico Andrés Niporesas. Leopoldo Alas firmaba sus artículos en El Globo, La Ilustración o El imperial con el nombre de Clarín. Estos dos son casos de pseudónimos periodísticos y en los dos casos el nombre real y el ficticio son igualmente conocidos. No pasa lo mismo con escritores como Stendhal, pseudónimo de Henry Bayle, escritor francés de quien pocos conocen el nombre original. En este caso, como en el de Céline, escritor francés cuyo nombre es Louis-Ferdinand Destouches, el psedónimo adquiere tal protagonismo que suplanta el nombre auténtico.

Hay autores que a la hora de reinventarse un nombre, eligen un cambio de género. Cuando Anton Chéjov empezó a escribir cuentos, anécdotas y sketches se hacía llamarAntona Chejonte.

La baronesa Karen Blixen, escritora danesa autora de Lejos de África, más conocida por el pseudónimo de Isak Dinesen, también publicó con el nombre masculino de Pierre Andrézel .Y Caterina Albert, por poner un ejemplo catalán, firmaba sus obras con el nombre de Víctor Català. Curiosamente cuando se habla de la escritora se pone el artículo femenino delante del nombre masculino para remarcar su condición de mujer. También hay lo que podríamos llamar pseudopeudónimos, por ejemplo, Ramón Moix, es el nombre real del escritorTerenci Moix.

La literatura es un terreno muy fértil para los pseudónimos, pero también lo ha sido la política. Muchos políticos tuvieron que recurrir a un nombre falso para evitar ser identificados por el régimen franquista. También muchos autores han echado mano de este recurso para evitar la censura. Jorge Semprún, por ejemplo, se hacía llamar Federico Sánchez.

Y no sólo hay ejemplos en la literatura y en la política, sino también en la música , la pintura, el humor gráfico...

 
       
   

3. ¿Cuáles crees que son las causas por las que un escritor elige firmar sus obras con pseudónimo?

4. ¿Conoces algún personaje (escritor, pintor, cantante...) que firme con pseudónimo?

5. ¿Qué nombre elegirías como pseudónimo?

 
       
 
 
   
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