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La lengua coloquial en los textos
 
     

Texto I: Un viaje por Europa

 
     
 
 
     

Yo ya estaba mosqueao, porque cada vez que hacíamos un cambio de tren pues, no veas, qué historia... Ella esperaba con el equipaje, y yo tenía que ir pacá, pallá, y no paraba. Ara que, en Ginebra, cogimos casi todo el equipaje, y lo facturamos. Porque en Suecia namás que te dejan entrar una botella de vino, otra de coñá y otra de... a ver, te dejan entrar una botella de coñá, otra de vino, pero no vino corriente, sino vino amontillao, y otra de anís. Bueno, nosotros llevábamos una maleta cada uno, y tres botellas en la maleta suya, y tres en la mía, que son lo único que te dejan entrar. Pero en el equipaje que facturamos iban nueve botellas más, tres en cada maleta. Y cuando llegamos allí, pasamos aduana, lo que más me mosqueó fue que me quitaron el perro, al llegar. Claro, fue por lo de la cuarentena; !joder, qué mosqueo con el perro! Yo me quería volver otra vez pa España. Sí ¿tú sabes? De momento namás llegar y bajar del barco ya me quitan el perro y después de una bronca allí, con todos aquellos tipos, que yo no me enteraba, nos montamos en un taxi para irnos a la casa, a la casa de su madre, que ya nos esperaba, !y un frío que hacía en el taxi!, brrr... El taxi con calefaccción... !y a 25 grados bajo cero! Yo estaba muerto de frío. Y yo le decía: "Ana, vámonos pa España..." "No hombre, que ya estamos aquí; ¿ahora nos vamos a volver patrás?" Y eso, que era en Goteburg, que es más pal Sur.

 Oriol Romaní

 
     
  1. Busca ejemplos de los siguientes rasgos del lenguaje coloquial:  
 
  • pronunciación relajada
  • frases inacabadas
  • contracciones
  • repeticiones
  • incoherencias
  • palabras-comodín
  • léxico de jerga
  • exclamaciones
  • uso de los pronombres y deícticos de primera persona
  • apelaciones al emisor
 
     
  2. Transforma el texto a un registro formal  
     
 

TEXTO II: Haciendo amigos (Bajarse al moro)

 
     
 
 
 

(Se abre la puerta de la calle y aparece la cabeza de CHUSA, veinticinco años, gordita, con cara de pan y gafas de aro.)

CHUSA. ¿Se puede pasar? ¿Estás visible? Que mira, que ésta es Elena, una amiga muy maja. Pasa, pasa, Elena.

(Entra y detrás ELENA con una bolsa en la mano, guapa, de unos veintiún años, la cabeza a pájaros y buena ropa.)

Este es Jaimito, mi primo. Tiene un ojo de cristal y hace sandalias.

ELENA. (Tímidamente) ¿Qué tal?

JAIMITO. ¿Quieres también mi número de carnet de identidad? No te digo. ¿Se puede saber dónde has estado? No viene en toda la noche, y ahora tan pirada como siempre.

CHUSA. He estado en casa de ésta. ¿A que sí, tú? No se atrevía a ir sola a por sus cosas por si estaba su madre, y ya nos quedamos allí a dormir. (Saca cosas de comer de los bolsillos) ¿Quieres un bocata?

JAIMITO. (Levantándose del asiento muy enfadado, con la sandalia en la mano.) Ni bocata ni leches. Te llevas las pelas, y la llave, y me dejas aquí colgao, sin un duro... ¿No dijiste que ibas a por papelillo?

CHUSA. Iba a por papelillo, pero me encontré a ésta, ya te lo he dicho. Y como estaba sola...

JAIMITO. ¿Y ésta quién es?

CHUSA. Es Elena.

JAIMITO. Eso ya lo he oído, que no soy sordo. Elena.

ELENA. Sí, Elena.

JAIMITO. Que quién es, de qué va, de qué la conoces...

CHUSA. De nada. Nos hemos conocido anoche, ya te lo he dicho.

(...)

JAIMITO. !Anda que...! Lo que yo te diga.

CHUSA. Pon tus cosas por ahí. Mira, ese es el baño, ahí está el colchón. Tenemos "maría" plantada en ese tiesto, pero casi no crece, hay poca luz. (Al ver la cara que está poniendo Jaimito). Se va a quedar a vivir aquí.

JAIMITO. Sí, encima de mí. Si no cabemos, tía, no cabemos. A todo el que encuentra lo mete aquí. El otro día al mudo, hoy a ésta. ¿Tú te has creído que esto es el refugio El Buen Pastor, o qué?

CHUSA. No seas borde.

ELENA. No quiero molestar. Si no queréis, no me quedo y me voy.

JAIMITO. Eso es, no queremos.

CHUSA. (Enfrentándose a él) No tiene casa. ¿Entiendes? Se ha escapado. Si la cogen por ahí tirada... No seas facha. ¿Dónde va a ir ? No ves que no sabe, además.

JAIMITO. Pues que haga un cursillo, no te jode. Yo lo que digo es que no cabemos. Y no digo más.

CHUSA. Sólo es por unos días, hasta que se baje al moro conmigo.

JAIMITO. ¿Que se va a bajar al moro contigo? Tú desde luego tienes mal la caja.

CHUSA. !Bueno! (Se desentiende de él y va hacia la cocina.) ¿Quieres un té, Elena?

ELENA. Sí, gracias; con dos terrones.

(Se sienta cómodamente para tomar el té. Jaimito la mira cada vez más preocupado, y Chusa canturrea desde la cocina mientras calienta el agua)

José Luis Alonso de Santos, BAJARSE AL MORO

 
     
  1. Busca ejemplos de los siguientes rasgos del lenguaje coloquial:  
 
  • pronunciación relajada
  • frases inacabadas
  • uso de muletillas o latiguillos
  • repeticiones
  • incoherencias
  • léxico de jerga
  • uso de modismos, frases hechas, palabras malsonantes
  • uso de metáforas y de lenguaje eufemístico
  • exclamaciones
  • uso de los pronombres y deícticos de primera persona
  • apelaciones al emisor
 
     
  2. Transforma el texto a un registro formal.  
     
     

 
 
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